1 Pedro 110-12 explicacion

1 Pedro 1:10-12 explicación

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1 Pedro 1:10-12 es un pasaje hermoso que nos demuestra que los profetas del Antiguo Testamento tenían cierto conocimiento acerca del Señor Jesucristo, pero de una manera velada. 

Y a su vez, nos demuestra el privilegio que tenemos al conocer al Señor con tanta claridad como lo hacemos hoy día. Acompáñanos ea esta explicación detallada de 1 Pedro 1:10-12

Vs. 10

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación”. 

La revelación que la Iglesia del Nuevo Testamento ha recibido es un gran privilegio. A los profetas se les reveló que el Mesías tendría sufrimientos, y que como consecuencia vendría una gran gloria. 

Pero no podían entender en qué momento sucedería, ni cómo sucedería, es decir, no pudieron saber de forma exacta la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Los profetas entendían que con la venida de Cristo vendría el juicio y la salvación al mundo. Ellos anhelaban saber el tiempo de su venida y poder conocer al Mesías cara a cara. 

Por eso indagaban, estudiaban, escudriñaban, anhelaban ver todas estas cosas. 

Querían saber quién era el Mesías, cuál era su rostro, querían escuchar sus mismas palabras, ver cómo salvaría su pueblo, y cómo cada profecía de él se cumplía con exactitud. Sin embargo, solo pudieron ver de lejos, no pudieron ver estas cosas cara a cara. Ellos no tuvieron el privilegio de ver la luz de todas las cosas. 

Aunque querían ver el advenimiento y los hechos del Mesías cara a cara, no pudieron hacerlo. Solo vieron a Cristo de forma borrosa.

Pero, ¿cómo esto representa un privilegio para nosotros como la Iglesia del Nuevo Pacto? 

Nosotros tampoco hemos visto a Cristo cara a cara como lo hicieron los apóstoles y probablemente estos hermanos paganos tampoco. Sin embargo, el creyente conoce al Señor Jesús por medio de la fe (1 Pedro 1:8). 

Y tal como dice el versículo 12, el creyente conoce al Señor por medio de la predicación del evangelio. Tal como nos muestra el libro de los Hechos, 1 Juan, y aun la carta de Pedro, los apóstoles fueron testigos oculares de los sufrimientos y gloria de Jesús, y ellos proclamaron ese testimonio al mundo. 

Por lo cual, todos los que creen en el testimonio de los apóstoles, conocen al Señor Jesús. Todos los creen en el evangelio, conocen al Mesías tal y como los profetas quisieron verlo, pero no pudieron. 

De esta manera, aunque los receptores de esta carta, ni nosotros, hayamos visto los hechos de Jesús directamente, en el Evangelio que se nos fue predicado tenemos la luz de las cosas, la realidad de los hechos de Jesús.

Tenemos el testimonio mismo de los apóstoles. Es más, Pedro, el autor de esta carta que estamos estudiando y estoy predicando, aquel que nos está instruyendo, fue un testigo ocular de los sufrimientos y gloria de Jesucristo (1 Pe. 5:1). 

Por esa razón, aunque no hayamos sido testigos presenciales de Jesucristo, sabemos y creemos que el testimonio de los apóstoles es verdadero. El creyente no ve a Cristo con los ojos físicos, sino con los ojos de la fe. Y esos ojos miran aún con mayor claridad que los ojos físicos. Y conocemos al Señor Jesús de tal manera a través de la fe que tenemos un amor profundo por Él, aunque no le hemos visto (vs. 8). 

Vs. 11

“(…) escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”, 

Ellos indagaron acerca de la persona y el tiempo de Cristo. 

  • La persona porque ellos querían saber quién sería esta persona de la cual estaban recibiendo visiones y profecías. 
  • El tiempo porque querían saber cuándo vendría el Mesías junto con la salvación y el juicio que ellos mismos estaban profetizando. 

Sin embargo, no tuvieron el privilegio de conocer en esta vida quién sería el Señor y cuándo vendría a este mundo. No fueron testigos de los sufrimientos y gloria de Cristo. 

La diferencia entre los profetas y nosotros, es que ellos creyeron en el Mesías, pero con el velo tapado, con la cortina de las sombras. Nosotros, sin embargo, hemos conocido a Cristo en la consumación de las cosas, en la época de la luz, le hemos más claramente. 

  • Sabemos quién es la persona de Cristo: Jesús, el hijo de María y José, el carpintero de Galilea. 
  • Sabemos el tiempo: hace 2000 años en Belén fue engendrado por el Espíritu Santo, y nació de una virgen. 

También conocemos los sufrimientos y la gloria de Cristo. En la teología, se conocen como: la humillación y la exaltación de Cristo. 

    • La humillación de Cristo: comienza con la encarnación, sigue con su humanidad, su lucha contra los pecadores; pero especialmente su pasión, su crucifixión y muerte. 
  • La exaltación de Cristo: comienza con su resurrección, sigue con la ascensión, con sentarse a la diestra de Dios para interceder por nosotros, y por su segunda venida para juzgar a vivos y a muertos. 

Aunque no le hemos visto personalmente, sabemos quién es, conocemos sus hechos, sus palabras, sus sufrimientos, y la gloria que se le dio por haber muerto y resucitado. Verdaderamente, tenemos un gran privilegio.

Vs. 12

“A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (vs. 12). 

Pero no solo los profetas deseaban conocer estas cosas, los ángeles también anhelan  contemplarlas. Esa palabra que se traduce como “anhelan” conlleva el matiz de más que un deseo, es un anhelo ferviente de hacer o tener algo. 

¿Qué es lo que ambicionan los ángeles? ¡La gracia del Señor Jesucristo en favor de su iglesia! Aquí Pedro no tiene tanto la idea de ver. Es un mirar con admiración y deleite. ¡Cuánto desearán los ángeles disfrutar de la gracia que Cristo nos ha dado! ¡Cuánto se gozan los ángeles cuando un pecador se arrepiente!

¡Cuánto desearían los ángeles que Cristo les hubiese otorgado esta salvación, que Cristo los hubiese amado de esta manera, y les hubiese dado tan grandes promesas! 

Ellos entienden cuán maravilloso y valioso es lo que Cristo nos ha dado. Jesús, el Señor de todo, dio su vida por nosotros, sufrió, y fue recibido en gloria. Y todo fue por nosotros, más no por los ángeles. Dios no le dio salvación a los ángeles caídos. 

Mira nuestra explicación de 1 Pedro 1:12 en el que profundizamos más sobre el significado de esta frase. También puedes ver una explicación del capítulo general en nuestro artículo de 1 Pedro 1 explicación versículo por versículo.

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