Comunion cristiana Hechos 2:41-47 explicación

Hechos 2:41-47 explicación

Table of Contents

No hayotro pasaje que sea más importante para darle dirección a la iglesia moderna que Hechos 2:41-47, por  lo mismo, es igualmente importante su explicación. Pero antes de comentar cada versiculo, vamos a leer el pasaje en cuestión:

41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Ahora vamos a proceder a comprender de que trata cada versiculo, pero antes, empecemos comprendiendo el contexto de Hechos 2:41-47.

Explicación del contexto de Hechos 2:41-47

En el capítulo 1 Lucas nos deja ver que el plan de Cristo es regresar, no responde directamente la pregunta sobre el reino de Israel, eso es algo que solamente Dios sabe. Pero en cambio, deben prestar atención a un asunto de verdadera importancia: la llegada del Espíritu Santo.

En ese día, cuando las Palabras de Cristo se cumplieron, ellos recibieron poder para hacer milagros y para testificar, ellos recibieron el don para hablar a otros acerca del Evangelio.

A raíz de esto nos encontramos con el primer discurso de Pedro, en este discurso el explica quien es Cristo, quien fue, como murió y porque se requiere arrepentimiento de aquellos que escuchaban. La escritura señala una genuina tristeza de parte de los Israelitas que escuchaban, para el exegeta no pasa desapercibido que esto es un acto de Dios, un pasivo teológico bastante interesante.

Donde termina el discurso de Pedro empieza nuestro pasaje, es una conclusión de: la predicación del evangelio, y el acto de Dios en la conversión. Tiene relación directa conforme a la obra del Espíritu Santo y la genuina transformación.

Hechos 2:41 explicación

Este versículo podría entrar en el pasaje anterior o este, puesto que es un puente entre el evento pasado y el resultado que tenemos en este texto. La mayoría de los comentaristas toman este versículo como parte de la sección anterior, por mi parte lo tomare para colocarnos en contexto.

En este texto se muestra que las personas convertidas, aquellas que habían confesado al Señor, se bautizaron y se añadieron unas 3.000 personas, el termino añadir Lucas lo usa con frecuencia en hechos para referirse a los nuevos convertidos (2:47; 5:14; 11:24), lo que indicaba un informe final positivo, el cual mostraba el crecimiento de la iglesia.

El crecimiento de la Iglesia es un tema que constantemente refiere Lucas en el libro de los hechos (Compare 2:47; 4:4; 5:14; 6:1, 7; 9:31, 35, 42; 11:21, 24; 14:1, 21; 16:5; 17:12), lo cual muestra el acto y la obra de Dios en aquellos tiempos, algunos consideran que para la época de la persecución de Estaban había unos 20mil cristianos.

Versiculo 42

Ahora Lucas nos dice que estas personas se dedicaban o perseveraban en la doctrina de los apóstoles ¿Qué quiere decir esto? Debe significar que ellos atendían su enseñanza, pero también la acataban con una actitud sedienta de cambios genuinos y con la intención de dar frutos, esta posición puede ser confirmada por lo que posteriormente se evidencia. Esta palabra es una forma intensiva, generada por dos palabras “hacia” y “ser fuerte”, sería entonces: ser fuerte hacía, en este texto “Ser fuerte hacia la enseñanza de los apóstoles”, una iglesia fortalecida por la doctrina a causa de una voluntad volcada hacia ella.

Nuestro texto dice que ellos perseveraban:

  • En la doctrina de los apóstoles.
  • En la comunión.
  • En el partimiento del pan.
  • En la oración.

Estas cuatro características son tan esenciales y tan asombrosas en sí mismas que da mucho de qué hablar.

La enseñanza de los apóstoles:

Esta refiere al evangelio (5:28; 13:12; 17:19; Ro. 6:17), particularmente a la enseñanza de los apóstoles, quienes llevaban el encargo de parte de Cristo de hablar aquello que el mismo les enseño, testificar acerca de su muerte y resurrección.

A la comunión:

Este término se usa en todo el NT para referirse a tener cosas o aspectos vitales en común (1 Co. 10:16; Gal. 2:9; Fil. 1:5; 2:1; Heb. 13:16), este texto no nos da muchos detalles acerca de cómo funcionaba esta comunión de los primeros cristianos (vease la explicación de Hechos 2:1-4), sin embargo, podemos estar en acuerdo de que era una comunión santa en la cual se instaban unos a otros a vivir en obediencia, practicar el arrepentimiento y las buenas obras.

El partimiento del pan:

Esta es una referencia al sacramento de la santa cena (Hch. 20:7, 11), lo cual mostraba que ellos perseveraban en la meditación y consideración del evangelio (1 Co. 10:16-17, 21; 11:20-26), y se consideraban a si mismos para examinarse adecuadamente.

La oración:

Lucas considera la oración como algo importante en la iglesia, y la razón de esto es porque Lucas sostiene la oración como una demostración de verdadera espiritualidad (Luc. 6:12; 19:46; 22:45), era una de las cosas que los apóstoles observaron como sumamente importante y parte de su ministerio (Hch. 6:4), como una demostración de una conducta propia de la iglesia (4:24-31; 12:5).

En el caso de Hendriksen, considera que aquí se debe entender a la iglesia en su conducta litúrgica o en los servicios de adoración públicos, no obstante, el texto no apunta a eso, aunque presumiblemente puede que sea así.

Versiculo 43

Había un temor reverente entre ellos, puesto que veían los prodigios y señales de los apóstoles, los cuales servían para confirmar su fe y acercarse con expectación al cristianismo, pero, también, con una actitud de respeto y temor.

Este temor ¿Es posible considerarlo en nuestras congregaciones actuales cuando los dones milagrosos han cesado? McArthur, sostiene que esto es posible con una práctica adecuada de los dones espirituales (1 Co. 14:24-25), debemos entender que los milagros eran señales que buscaban poner la atención en la verdad y llevar a las personas al evangelio.

¿Eran estas señales la razón única de su temor? La verdad era la razón de su temor, y cuando esta se practica y da resultados en la vida de la iglesia su efecto es semejante. Un caso que podemos ponerle la lupa es el de 9:31, donde la Iglesia andaba en el temor del Señor, pero este temor no surge de milagros y otras cosas, sino como una conducta adecuada de la verdadera religión.

Estos milagros y maravillas se constituyen un eco de la profecía de Joel la cual se estaba cumpliendo entre la iglesia (Jl. 2:30; v. 19).

Versiculo 44 al 45

En este versículo Lucas habla de aquellos que habían creído en el Señor, y se dice que ellos estaban todos juntos, es decir, estaban unidos, y, además, tenían todas las cosas en común.

¿Qué se refiere Lucas con “Cosas”? En el verso 45 está la respuesta a esta pregunta, ellos vendían sus propiedades y daban a los necesitados, ellos cumplían las estipulaciones de la Ley como de la enseñanza apostólica al proceder de esta forma (Sal. 37:14; Dt. 15:1–11; Mi. 2:1–2; Mt. 19:21).

Esto significa que esta actitud era consecuente con la enseñanza que estaban recibiendo en ese momento, pero al mismo tiempo era algo que surgía libremente entre ellos mismos. No fue algo que hayan dado por obligación o por necesidad, si no de manera alegre (2 Co. 9:7), el objetivo y la visión de esta práctica fue el eliminar la pobreza entre ellos, y de hecho lo lograron (Hch. 4:34), pero esto no era de una forma perfecta, puesto que más adelante se presentaron problemas en estos asuntos (6:1).

Versiculo 46

Estas actividades ocurren dentro de un periodo de tiempo bien descrito, el día a día de los creyentes estaba lleno de todas estas bendiciones. El texto griego empieza con esta expresión tan clara, y determina en ella que los creyentes se reunían todos los días en los templos ¿Era que no tenían nada que hacer? ¿Era aquellas épocas de menos trabajo y menor necesidad? ¿Por qué pasaban tanto tiempo en el templo?

El templo aún se consideraba el lugar de adoración y enseñanza, un lugar para expresar devoción y conocer a Dios, lo que ellos hacían no era otra cosa que ser profundamente devotos a lo que creían. No era una religión muerta, era una iglesia viva que buscaba a Dios.

Adicionalmente, iban de casa en casa, comiendo y compartiendo, la comida era una forma de mantener una relación íntima en los tiempos de Jesús, por eso a Cristo se le acusaba de comer con pecadores, y en los casos de disciplina se dice que ni aun se sienten a comer con los disciplinados. Cuando estas personas hacían esto lo que estaban haciendo era poner a sus hermanos como realmente eran, hermanos y familia.

Estas fiestas podrían ser consideradas como los ágapes cristianos (1 Co. 11:20–22; 2 P. 2:13; Jud. 12), los cuales tenían la finalidad de generar compañerismo cristiano real y fidedigno. La hospitalidad cristiana abrió puertas mas tarde, como comenta AT “La iglesia de Jerusalén se reunía en casa de Mana (Hech. 12:12), la de Filipo en la casa de Lidia (Hech. 16:40). En Efeso, en la casa de Aquila y Priscilia (1 Cor. 16:19), y más tarde en Roma (Rom. 16:5); y de la misma manera había una iglesia que aparentemente se reunía en la casa de Filemón en Colosas (FiL 2). Seguramente estos hogares recibieron una bendición especial por este servicio.

La comunión era algo que se llevaba no simplemente como una conclusión dada a causa de aquello que doctrinalmente nos une, aunque ciertamente lo sea, se buscaba poner en práctica a través de la actividad propia en las casas, por medio de la bebida y la comida por media de día a día ir a los hogares y recibirse, el visitar y el ser visitado.

Estas comidas eran con gozo y generosidad de corazón, es decir, era una actitud absolutamente sincera. Esta palabra sinceridad viene de un término que literalmente significa libre de rocas.

Versiculo 47

Estos creyentes vivían en alabanzas a Dios, y por su conducta y su proceder contaban con la estima del pueblo, término que se usa no para la iglesia, sino para los Israelitas no creyentes (3:12; 4:1, 8; 5:13), por otro lado, el termino estima aquí se usa en otras ocasiones para exaltar (Fil. 1:20) o para gloriarse (2 Co. 10:15), corrección: aquí se habla sobre el termino usado en 5:13. Literalmente el texto dice “tener gracia” y nos recuerda cierta expresión judía (Luc. 2:52; Ro. 14:18).

Finalmente, el Señor (Cristo), «añadía a la iglesia aquellos que habrían de ser salvos». No debemos perder de vista que este agregar no esta separado de lo anterior, no existe un crecimiento eclesiástico a expensas de la actividad obediente de la iglesia.

La palabra que se usa aquí es ekklesia, e indica el acto de Dios de agregar. Esto era resultado de la vida que llevaban, pero también del ministerio activo para predicar a otros, no podemos pensar que los nuevos creyentes estaban lejos de lo que había ocurrido, y sin duda el testimonio de los nuevos convertidos era vigoroso y fresco.

Hechos 2:41-47 reflexión:

Hechos 2:41-47 nos transporta al corazón palpitante de la iglesia primitiva, donde la vida cristiana no era una teoría, sino una experiencia compartida. Después de la predicación poderosa de Pedro y la obra del Espíritu Santo en los corazones, se añadieron tres mil personas que no solo creyeron, sino que se entregaron completamente a una nueva manera de vivir. Lo que siguió no fue una actividad individual, sino una vida comunitaria que respiraba doctrina, oración, comunión y adoración. No era una iglesia entretenida ni distraída, sino una iglesia centrada en la enseñanza de Cristo y comprometida con el crecimiento espiritual y el cuidado mutuo. La perseverancia en la verdad era el cimiento de su unidad y su impacto.

Este pasaje no es un simple relato histórico; es un modelo eterno. Nos muestra que cuando la iglesia se entrega al Señor con sinceridad, cuando se vive en comunión auténtica, y cuando la adoración no es una rutina sino una respuesta viva al evangelio, entonces Dios actúa: transforma, añade, y da testimonio al mundo. La vida de esta comunidad era tan coherente con el evangelio que despertaba respeto, temor reverente y gracia ante quienes los observaban. Hoy, más que nunca, la iglesia necesita volver a este modelo: no programas vacíos, sino vidas llenas del Espíritu; no estructuras sin alma, sino corazones que arden por Cristo. Cuando el evangelio es vivido con integridad, Dios mismo se encarga del crecimiento.

Scroll to Top